Historia de los Mason Jars

Los frascos con boca de rosca, también conocidos como Mason Jars, fueron patentados en 1858 por John Landis Mason, por quien toman su nombre.

Antes de la existencia de los frascos con tapa de rosca, las conservas eran selladas con un método en el que se colocaba una tapa simple sobre la boca del frasco, la cual tenía un canal para colocar la tapa y contener cera, y se vaciaba cera caliente sobre la misma. Este método fue popular desde los años 1840 hasta casi 1900, sin embargo era un método poco eficiente frente al sellado hermético y sencillo de la tapa de rosca. El método de sellado mediante rosca de John Landis Mason fue ganando popularidad hasta que finalmente sustituyó el sellado con cera.

Hoy en día cada frasco que encontramos en productos comerciales como salsas, comidas preparadas, conservas, etc. existe gracias a este invento.

Luego de expirar la patente de J.L. Mason, muchos fabricantes comenzaron a fabricar e incluso mejorar los diseños de Mason.

Los más populares fueron los hermanos Ball, quienes se dedicaban a fabricar contenedores de vidrio para queroseno, barniz y pintura. Al descubrir que la patente había expirado comenzaron a fabricar en 1884 su propia versión con el logotipo de la compañía grabado al frente: Ball.

Por su hermoso diseño y funcionalidad, los frascos marca Ball ganaron popularidad, siendo hasta hoy en día los frascos Mason más comercializados.

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Mason Jar “Perfect” en exhibición en el Museo Smithsonian de Historia Americana en Washington

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